La distribución de la población urbana está zonificada.  Existen zonas según la función que cumplen:  zonas comerciales, industriales, residenciales, etc.  Las zonas residenciales tienen una diferenciación interna por la condición social de sus habitantes y se les clasifica en estratos Sociales:  A, B, C, y D.

Entre los criterios de clasificación figura como principal el ingreso económico de las familias.  Al estrato social de mayor ingreso económico le corresponde la letra A, la primera del abecedario. En esta clasificación subyace una connotación de gradación jerárquica que corresponde a la realidad.

La barrera urbana -el muro de concreto- es la demarcación fronteriza visible y tangible entre los vecinos del estrato social A (La Casuarinas) y los vecinos del estrato social D (Pamplona Alta).  La separación física de ambos vecinos; es decir, la construcción del muro ha sido iniciativa de los vecinos del estrato social A para impedir que se mezclaran ambos estratos sociales; es decir, para impedir el acceso de los vecinos del estrato social D hacia el espacio público de los vecinos del estrato social A.

Según los vecinos del estrato social A, la barrera urbana se justifica porque de esa manera obtienen seguridad ante la delincuencia, sus viviendas no se desvalorizan y el paisaje urbano es agradable.  En cambio, los vecinos del estrato social D se sienten constreñidos para el ejercicio de un derecho fundamental, el libre tránsito.  Y lo que es más, identifican a los causantes de su  situación problemática y al Estado que no los representa en la defensa de sus derechos.

Ambos estratos sociales son vecinos y polos opuestos, situación conflictiva que se agudiza por no existir estratos sociales intermedios que amortigüen o disipen un futuro enfrentamiento.  Una forma de atenuar la tensión -para tranquilidad de los vecinos del estrato social A-, es la política pragmática para que Pamplona Alta se convierta el paraíso de la ayuda humanitaria o de la filantropía internacional.  Esto convertiría a ambos estratos sociales en un intercambio de servicios.

En Lima hay antecedentes de casos similares al de las Casuarinas con Pamplona Alta.  Los vecinos del malecón Bernales de San Isidro pretendieron construir un muro para impedir el acceso de los vecinos del Asentamiento Humano La Medalla Milagrosa de Magdalena del Mar en el año 2005.  (Ignoro cómo habría quedado esa situación conflictiva).

La destrucción del muro sería una propuesta de solución inmediata; pero, el muro no es la causa ni el culpable de tal situación problemática.  La cuestión social no es tan simple como pareciera. Para empezar a entender la situación problemática habría que elaborar historias de vida de algunos vecinos de ambos estratos sociales.  De esta manera se puede avizorar una vía de solución, aún inédita.

Antonio Rengifo

Lima, 16 de Marzo, 2017

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